Hilo rojo

 




La tarde anestesiada estalla en las esquinas de sol.

Como una daga al fuego sin el desesperado alivio de tu existencia.


No hay ausencia. De hecho: eres sólo presente

Todo presente eres. 

Presente también como regalo invaluable de mi instante.


Guiño del destino que mueve los hilos

El nuestro es rojo, hecho de sangre, pasión y deseo.

Sin tiempo ni espacio: cándido rojo, vivaz, omnipresente.

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