miércoles, 31 de octubre de 2012

Purple peanut cake

Ayer nos quedamos sin siesta y una vez más nos volcamos al horno para endulzar las primeras horas de la tarde.

Preparamos la que dimos en llamar "Purple peanut cake". Que es un bizcochuelo de vainilla con nueces de pará y un frosting de queso teñido de colorante violeta, que en poca cantidad, advertirán que da un lila precioso. En el medio lleva la americanísima peanut butter, comprada en la dietética (lo cual es una gran contradicción, porque no creo que exista en la tierra algo tan empastado, empalagoso y engordante como esta manteca de maní. Y perdón por el paréntesis extenso y por el relleno no saludable, pero quería probarlo). Hay que decir que el famoso relleno de Bon o Bon que se usa habitualmente, no es ni más ni menos que eso y el mismísimo Mantecol, es pariente cercano también. Pero como dice el dicho de no me acuerdo qué país: "Una vez al año, no hace daño".

Iván exclamó: "sin cremita, la mía!" y a los dos segundos vociferaba "Mmmm, mmm", al tiempo que se chupaba el dedo embadurnado.

martes, 30 de octubre de 2012

Apagón y tormenta

Un pie sigue al otro en escalada obligatoria y sin vuelta atrás. Cada número en la pared, es una señal: lo que falta para el destino final. Los músculos de las piernas se tensan, trabajan, responden. No les puedo pedir más. Pero el oxígeno escasea y  los latidos se aceleran. Cada vela consumida hasta sus ceras más remotas, me va quitando mi propio aire, mi propia luz. Los recodos rememoran esos fuegos consumidos. Mientras, sigue el avance agotador, pero fructífero: los números me alientan, ya hice más de la mitad del recorrido.

Caen los rayos, esas llagas eléctricas del pobre cielo, el agua sigue acumulándose en las calles. Alguien muere ahogado. Otro, electrocutado. Alguien muere porque se acabó la arena de su reloj, que no es lo mismo. O tal vez, sí. Todo puede suceder en un instante. Abro la puerta de mi destino final y me esperan con fervor y pedidos lácteos. Recupero el aliento, tomo aire, y me desentiendo de la arena que sigue cayendo en mi propio reloj.

lunes, 29 de octubre de 2012

Horas felices

Cuando puedo ir al Mercado del Progreso, en Primera Junta-Caballito, sé que de ahí en más, todo será un desafío. Limpiar las verduras, pensar en qué cosa rica volver a preparar o por dónde dejarse volar e innovar algún plato.

Este fin de semana, muy pero muy lejos del teléfono del delivery, hice una tarta integral de espárragos y un risotto de abas. Quedaron tan ricos los dos y fueron hechos y deleitados con amor, ambas cosas raramente superables. A veces acompañada por Iván, que batió el huevo con el que pinceló la tarta y pegó las semillas de girasol. Su pedido de "Más pistachitos", o parte de su post baño (se queda mucho en la bañera después del bañito propiamente dicho), monitoreado por Albert, mientras mamá cocinaba.

Fue un fin de semana así, sabroso, natural, pero fuerte en sus cimientos, con su plaza de triciclo y hamaca y su viernes de cumpleaños de primo Joaquín y empanadas en lo de la abuela Daisy. Y en medio de todo esto, prescindimos de unos cuántos pañales y anduvo todito él con sus calzoncillos, tratando de adivinar cuándo era el momento adecuado para visitar al amigo gato amarillo (la pelela), inducido por Al y por mí. Limpiamos pis, pero creemos que estamos empezando el recorrido para decirle adiós al pañal. Y así fue este fin de semana: completo y bien ejercido.

miércoles, 24 de octubre de 2012

lunes, 22 de octubre de 2012

Día de las Mamás

 
Un domingo en familia, saboreando ricas cosas. Con las madres agradecidas a los padres y a los hijos, por dejarnos ejercer el trabajo más increíble del mundo.

Cheesecake de chocolate:

Para la base:
250 g de chocolinas molidas
150 g de manteca fundida
Pellizco de sal

Para la torta de queso:
Queso Philadelphia 440 g (dos tarrinas)
Queso Mascarpone 200 g
Queso blanco cremoso (yo uso el Mendicrim azul) 300 g
Azúcar 100 g

Para la ganache:
100 g de crema de lecha
100 g de chocolate amargo


La hago así, sin horno, sin crema y sin gelatina (que no me gusta ni un poco). Esta vez, fue de chocolate por arriba y por abajo y recibió buenos piropos.

Hago la base y la pongo diez minutos en el freezer. Arranco la crema, mezclando todos los quesos (a temperatura ambiente) con el azúcar, con batidor manual e incluso con espátula de goma, si tenemos fuerza en los brazos y tiempo en el reloj. No le agrego vainilla, apenas dos toques de ralladura de limón. Agregar la crema encima de la base y volverla al freezer.

La ganache para la cobertura, es la de siempre. Llevar a hervor la crema y agregarla caliente sobre el choco troceado. Dejar que se conozcan por un par de minutos y recién ahí, revolver hasta integrarlos por completo. Echarla encima de la crema hasta que la cubra bien y dejarla en el freezer un par de horas más. Después, en heladera (a resguardo de olores ajenos!) hasta servir. Y por favor, mojen en agua calentita el cuchillo antes de ir cortando, así todo el trabajo que hicieron tiene un final feliz.


miércoles, 17 de octubre de 2012

Vamos, vamos Argentina!

Iván, más preocupado por esquivar los flashes, que por alentar a su selección.

lunes, 15 de octubre de 2012

Pasta asciuta

El domingo cocinamos unos ricos malfatti. Iván, entusiasmado, se arrimó su sillita y puso manos a la masa, cornet en mano. "Esto corta como un cuchillo??". Cuando descartó peligrosidad, no lo soltó más y cortó hasta donde pudo.

Quedaron deliciosos, ideal para un domingo de sol en familia y acompañado de un buen vinito. (Postales del fin del Mundo, Malbec).

Malfatti de ricota

500 g ricota entera (bien seca)
1 huevo
1 taza de queso rallado
sal, pimienta y nuez moscada
Harina 0000 la que absorba la masa

Para la salsa:
1 diente de ajo picado bien finito
1 lata de tomates
5 hojas de albahaca (de nuestra huerta balconera!)
sal y pimienta

Unir toda la preparación e ir añadiendo la harina que "pida". Cuando ya no se pegue en las manos, formar cilindros en mesada enharinada y cortar cuadraditos mal hechos, de ahí su nombre en italiano.

Una vez que los malfatti suben en abundante agua con sal en olla XL, dejarlos un par de minutos más y luego sartenearlos con la salsa y servirlos en bonita fuente con mucho queso rallado.

Días de sol


viernes, 12 de octubre de 2012

jueves, 11 de octubre de 2012

Iván crece

Ahora, que cada vez que vuelvo del trabajo, te tirás a la teta. Ahora, que cuando vas al parque con la abuela, jugás con tu amiga Martina y la despedís con un besito en la  boca. Ahora, que empezamos a buscar un lugar fuera de casa para que dentro de unos cuántos meses, también compartas con otros pares. Ahora que te enojás cuando no decimos lo que querés escuchar y hacés berrinche para buscar los bordes de nuestra paciencia, que no es otra cosa que el límite necesario. Ahora que con tu papá te vemos tan grande y te sentimos tan pequeñito, nuestro milagro más inmenso.



Es como cuando vas en el triciclo: vos manejás el manubrio y le das de vez en cuando a los pedales, pero todavía exigís alguna de nuestras manos en la manija.

sábado, 6 de octubre de 2012

Amores perros


Babuchas

Y llegaron las babuchas de Hasta el ombligo. Gracias Caro, son divinas!!!

lunes, 1 de octubre de 2012

Un finde variadito


De pizzas caseras de brie y tomatitos ricos. De scones para regalar en el trabajo y bomboncitos también (muchas cumpleañeras laborales por estas fechas). De siembra de nuevas especies (jazmín chino, palmito y las semillas de Al) y de torres interminables de bloques.

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