viernes, 8 de junio de 2012

Ella, que tanto me enseñó

Frío en la calle. Esquinas heladas, con humos de artificio y tibiezas de cristal. Animo de abrazos, cobijas y sonrisas que endulcen. Realidad de madrugadas, de trabajo y de relojes.

Un viaje por delante. Un adiós sentido en el mar. Mi abuela brillará reflejada entre las olas revueltas, brava e incesante, como el sur Atlántico.

En dos horas ponemos rumbo a Mar del Plata, para dejar sus cenizas.

3 comentarios:

Gaby dijo...

Algun dia las comparamos...por sus nombres comunes, por su fuerza, su valentia, por su humor. La mia se fue hace tiempo, aunque aun respire, huela, y sonria. La mia se fue cuando su consciencia dejo de conocer a quienes amaba. Un abrazo grande amiga!!

Gaby dijo...

Algun dia las comparamos...por sus nombres comunes, por su fuerza, su valentia, por su humor. La mia se fue hace tiempo, aunque aun respire, huela, y sonria. La mia se fue cuando su consciencia dejo de conocer a quienes amaba. Un abrazo grande amiga!!

Bloga dijo...

Ay, amiga mía, qué tristeza... Sabés cuánto te quiero (y te extraño).

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