lunes, 13 de junio de 2011

Regalos

Para el día del periodista, mi madre me regaló flores amarillas que todavía me empeño en conservar por la vivacidad de su tono. Albert me presentó un equipo para pintora en ciernes con témperas, pinceles y recipiente para la pintura. Hace tiempo que tengo ganas de jugar con los colores, imitando el despreocupado trazo de un niño o de un loco...

Desde un rato antes de su existencia misma y hasta ayer, los regalos para mi niño se llevan el orden número uno en nuestras prioridades.

Para los cumpleaños, es tan deseable esa inspiración (generalmente repentina), que une al homenajeado con el objeto en sí (o servicio), como difícil de conseguir. El resto, regalar sólo por compromiso de fecha, de convención o protocolo, me parece un formalismo detestable. Y así y todo, suele ser el más frecuente.

--En Alemania a los hombres les regalan flores--, me informó mi amor vez pasada, cuando le preguntaba sobre el regalo del día del padre. Como se ve, tan ancho el mundo como sus costumbres.

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