miércoles, 29 de junio de 2011

Apiladitos

Mi amiga Andrea dice que los edificios son "apiladitos" y razón que tiene. A los frustrantes martillazos, taladros, polvillo, suciedad, gritos y demás molestias de la obra de al lado, se suma otra convivencia indeseada: los vecinos. Desde hace unos meses, padecemos los gritos y agravios de una familia en el piso de abajo. No puedo entender cómo la gente puede vivir así. La violencia como rutina. Insultos y golpes que traspasan las paredes y ascienden para meterse en nuestro refugio. En la morada más íntima. En nuestro sagrado recinto. Que no será un paraíso abierto las 24 horas, pero en el que, de seguro, predominan los besos.

miércoles, 22 de junio de 2011

De lo absurdo

Hoy los techos se alejan
las tachas, azulejos y garzas
pinchan azules

Hoy las bóvedas se abren
crímenes sin celofán
desnudan anitguos lazos

Hoy machacan el porvenir
en morteros de ceniza
con pinceladas de alquitrán

Hoy estudian injurias
sin violetas a la vista
y con llagas en las venas

Hoy insisten en errores
sin sogas ni páramos
casi con razón.

martes, 21 de junio de 2011

Caballito

Esperando la Copa América

Instantes

Y en un momento sólo sos ese pedacito de cama, casi al borde, casi nada, mientras tu hijo duerme ya profundamente y un instante balconea sobre otro justo antes de que suene el despertador.

lunes, 13 de junio de 2011

Regalos

Para el día del periodista, mi madre me regaló flores amarillas que todavía me empeño en conservar por la vivacidad de su tono. Albert me presentó un equipo para pintora en ciernes con témperas, pinceles y recipiente para la pintura. Hace tiempo que tengo ganas de jugar con los colores, imitando el despreocupado trazo de un niño o de un loco...

Desde un rato antes de su existencia misma y hasta ayer, los regalos para mi niño se llevan el orden número uno en nuestras prioridades.

Para los cumpleaños, es tan deseable esa inspiración (generalmente repentina), que une al homenajeado con el objeto en sí (o servicio), como difícil de conseguir. El resto, regalar sólo por compromiso de fecha, de convención o protocolo, me parece un formalismo detestable. Y así y todo, suele ser el más frecuente.

--En Alemania a los hombres les regalan flores--, me informó mi amor vez pasada, cuando le preguntaba sobre el regalo del día del padre. Como se ve, tan ancho el mundo como sus costumbres.

De sueños y desvelos



Soñé con mi "primer Caribe" --así se presentaba la nota mental apenas percatado el sueño-- y con ese turquesa de mil variantes todo ante mis ojos. Después, cada vez más cerca de la realidad, pensé que Iván iba a conocer bellezas similares muy pronto y tuve ansias y ya no quedaba nada del sueño, hasta ahora que lo refloté, como esas balsas a la deriva que buscan otros sueños.






martes, 7 de junio de 2011

Cosas de Iván

Ayer, Iván viajó en subte por primera vez en su vida. La destartalada línea A con sus vagones llenos de historia y olor a vieja madera, corcovearon cada rincón de los túneles seguidos por sus ojazos bien abiertos y su carita siempre distinta.

Ayer, también, le pegó al suelo y le dijo malo al ver cómo se caía la nena de Mad Men, en el pasillo de la oficina de su papá, en la tele por supuesto.

Le gusta agarrarle la colita a Bauch, que se mueve casi permanentemente. Le cuesta y cuando lo logra, dice Ahí tá!!!!!!!!! Y el pobre Bauch, con esa cara de padecimiento y bronca, trata de huir.

Repite todo, absoultamente todo lo que decimos, sobre todo la última palabra de la frase. Pero también habla con voz propia. Arma sus propias historias, ayudado por palabras, onomatopeyas y gestos.

Desde el 31, justo a sus 16 meses, come en su sillita. Picotea con un poco menos de resistencia, lo que antes era teta, teta, teta, algo de chocolate, algo de pan, manzana, zanahoria y más teta. Y me enseñó algo más: todos tenemos nuestros propios tiempos para todo.

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