miércoles, 29 de diciembre de 2010

2010

Las dudas de la última semana del año rondan por sencillos puertos.
¿Stollen o ensalada de frutas tropicales? ¿Campo argentino o playas al Este?
Nada de ser o no ser... No hay tiempo para vaguedades del espíritu en este 2010 que parte.

Este año se durmió poco y se soñó despierta.
Se cambiaron más pañales que cualquier otra cosa.
Este año supe alimentar a mi hijo de mi cuerpo.
Se aprendió a redimensionar el amor;
a descubrir al hombre de mi vida como el Papá de mi hijo.

Este año Iván me convirtió en mamá.
Este año fui la mujer plena.
Este año fuimos dos seres en uno.

martes, 21 de diciembre de 2010

A correr que se acaba el año

Si hay algo que me resisto a comprender es la causa de las corridas de fin de año. Y aún resistiéndome, soy víctima de su vorágine de compras, comida, regalos y demás clichés impuestos por esta sociedad de consumo por momentos exagerada e irracional.

Y no es que no intente comprender el fenómeno. Tengo hasta una teoría. Ronda lejos de las barbas del viejo Santa y se emparenta más con el final de año. Con esa caída de última hoja en el calendario y la inevitable sensación de final que, como buenos mortales, nos intimida lo suyo.

En dos semanas queremos comprar todo lo que no regalamos en un año, aunque sea una botella de sidra al encargado que tan atento nos ha abierto la puerta y subido las cartas incontables veces. Consultamos a médicos que, con viento a favor, nos dirán que regresemos cuando tengamos los resultados de los análisis, previa espera interminable en salas para ese fin. Recurrimos a centros de belleza, para estar al menos un poquito y siempre por fuera, más guapos y presentables en la medianoche de las copas en alto.

Hacemos listas interminables de todo lo pendiente, a sabiendas de que caerán por su propio peso al más subterráneo de los olvidos, enero adentro. Esquivamos la nostalgia, aunque la muy testaruda nos persiga hasta en sueños y sobre todo buscamos adornar con luces y guirnaldas el más oscuro de los fantasmas: la desesperanza.

Este fin de año voy a brindar por mi hijo, nuestro pedacito de amor. Por el hombre que amo y que, felizmente, me ama. Por las presencias queridas compartidas y por las ausencias que duelen. Porque brote salud buena y larga vida para los que quiero. Porque no falte la cosecha que siempre viene bien sobre todo en tiempos de crisis. Y porque cada quien tenga, para su disfrute, lo que busca, sueña y pelea.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Lunes de trabajo

Echo alcohol en gel en manos; Lisoform en teclados, ratones, teléfonos, escritorios. Serrat en el Garraham, palazos contra los camarógrafos en un parque de Villa Soldati y los festejos de Estudiantes campeón, me esperan. Mientras tanto, cierro los ojos un segundo y recuerdo que en la hora y media que Iván me dejo dormir anoche, soñé con mi Papá.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Bauch y el fanal


Corte de pelo y ambiente muy chill.

Intentando leer

-EL sueño del celta, que catapultó finalmente al Nobel al bueno de Don Mario.
-Cuentos, de Hemingway (tampoco es toda la culpa de Iván, debo reconocer que tanto toro ensangrentado, león acribillado y alcohólico empedernido me maltrae desde hace ya unos meses).
-La última Living (ay, la decoración y esa paz sinigual de colores y materiales).







jueves, 9 de diciembre de 2010

Hay (de todo)

Algunos polemizan sobre fútbol, otros se dejan llevar por las nuevas tendencias del diseño. Hay quienes se desengañan ante un gesto inesperado. Están los que no dudan en apretar el gatillo. Los hay que esperan hasta el último minuto para hacer algo; y quienes planifican hasta el más mínimo desplazamiento.

Hay gente que miente, que escupe, que bendice, que llora, que arranca, que putea, que mira y que ama. Hay quienes sabotean, manipulan, cocinan y hasta vuelan. Hay mujeres que paren en cuclillas y otras en quirófanos. Hay hombres que cosechan su alimento y otros que esperan en la caja. Hay niños que gritan, que lloran y buscan. Hay bebés que buscan, maman y ríen.

Hay personas como vendavales y hay gélidas miradas de palabras quietas. Abrazos como puentes y acantilados de amargura. Hay hartazgos de inmensas llanuras secas y fértiles siembras de lomas muy verdes.

martes, 7 de diciembre de 2010

Iván

Antes era un torbellino por los pasillos
una bufanda a medio tejer y llenita de agujeros
Antes, la osadía del azar y el verano a puro sol.


Ahora tengo el tiempo dentro mío
y lo dejo volar sobre el mar
cada vez que parpadeo y te veo crecer.

lunes, 6 de diciembre de 2010

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...