viernes, 28 de septiembre de 2007

Diálogos entre un sobrino y su tía

--A qué no sabés lo que me pasó hoy!!!
--Qué??!!
--Estaba comiendo pizza en el jardín y se me cayó la paleta... arriba del plato!
--Así, ¿de repente? ¿Pero estaba flojita?
--Ni me di cuenta, se cayó en el plato...
--Bueno y ¿ cuál es? ¿La del lado de la mano que escribís, o la del otro lado?
--La mano que escribo (sic)... (Duda, piensa, se corrige) No, no, la otra...
--Ah, se te cayó la paleta izquierda, entonces. Pérez tiene que dejar unas monedas
--Y una paleta es un paleta...
--Es verdad, por lo menos unos billetes.
--Pero no la voy a dejar abajo de la almohada porque se puede perder...
--No creo que se pierda...
--Sí, sí, mejor la dejo en las rejas del aire acondicionado...

--Hoy Bauch se robó un churrasco...
--Cómo??!!
--Yo le estaba sacando la grasa para cocinarlo y el se paró en dos patas y se lo llevó al fondo.
--Uy, a ver si algún gato de lo come...
--No, no, primero parecía que lo iba a enterrar. Pero después se lo comió.
--Todo??!!
--Sí, todo. Cayó redondo, el pobre.
--Cayó redondo!!! (Risas).

--Bueno, te tengo que dejar porque me dicen que tengo que dormir.
--Bueno mi amor, que descanses.
--Chau.
--Chau.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

lunes, 17 de septiembre de 2007

El andén

"Tren que arriba a plataforma número uno, lleva como destino Castelar solamente". La voz del señor de la estación, que las paredes de la vieja casa se encargan de filtrar con descuidado candor, flotan en el andén. Trenes que van y que vienen, siempre vienen más de lo que van. Trenes repletos, atestados, desborados. Trenes vacíos, tristes carrocerías avanzando sobre vías de otros tiempos. Vendedores ambulantes, desfile de alfajores y CDs, panchos y alarmas, historias de pobres y enfermos a cambio de unos centavos.

Un surco, un buen pedazo de mi historia fue poblada por esos vagones (incluso por estos recientes de doble piso que algunos se empeñan en desvirgar). Como estudiante, como adolescente curiosa, para ir al centro, al cine, a librerías, a tomar algo. En una etapa, tomaba el tren en sentido inverso: Caballito-Haedo. Fue cuando me mudé de mi casa de Haedo a un depto en Almagro. Y entonces desandaba el camino de años para visitar a mi familia.
Justo cuando quemaron la estación de Haedo, yo andaba tomando trenes de Cercanías en Madrid. El fuego en los árboles de siempre, me llegó como fuego vivo en imágenes que Tele Madrid emitía sin piedad. Pero el viajero que huye, incluso el que no, tarde o temprano detiene su andar. Y vuelve. Y el Sarmiento, ya TBA instalado a sus anchas, con décadas de subsidios estatales, seguía avanzando entre ruinas.

Hoy quizás ya rumbeando para otros barrios más céntricos, me pregunto cómo sonará la voz en el andén cuando anuncie el próximo arribo, cuando yo ya no la escuche, cuando acaso se desentienda en el aire.

lunes, 3 de septiembre de 2007

domingo, 2 de septiembre de 2007

Domingo

Quietud diligente
Inequidad de agujas demoradas
En los crepúsculos de sangre del oeste.

Campanadas de hiel
Ladridos de animal herido
En los costados del alma.

Amarillo de a ratos
Ceniciento casi siempre
Morado, en las comisura del lunes.

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