lunes, 23 de abril de 2007

Petrusco

Pensó en las bondades de la roca, en el preciado mineral que todo lo absorbe y todo lo guarda. En las infinitas posibilidades del borde. El filo de la temida lanza, la buena fe de la herramienta.

Pensó en la piedrita nacida para patearse de esquina a esquina. En la roca basamental de una pirámide milenaria. Pensó en la tibia piedrita infinitesimal bañada por la orilla de un Mediterráneo revuelto y catalán.

En los gatos espantados por decididos piedrazos de niñez y barrio. En el ladrillazo que un hincha le tiró a otro, como si el fútbol fuera sólo una vana excusa. Pensó en la voracidad del viento contra los acantilados añosos. Y en la persistencia tenaz de la piedra, a pesar del tiempo.

La piedrita de la rayuela, la condena del número o la salvación de un buen salto. La "piedra libre", de la escondida. La piedrecita española. La piedra en el zapato, ínfima venganza mineral.

Finalmente, pensó en el polvo, piedra deshecha. Piedra devenida. Piedra después.

lunes, 16 de abril de 2007

Ineditable

Así quería que fuera este post. Este rejunte de letras consecutivas que según salen, van, quedan. Publicar sin presión, sin autocensura, sin edición y sobre todo, sin conciencia.

Cuando te grito que te amo desde la otra punta de la casa o cuando te miro hondo, hondo y pienso en lo que nos queda por vivir, no edito, así que, al fin y al cabo, a veces editar es, ni más ni menos que cagarla.

Latitud Sur

Ir y venir.
Saltar charcos con la misma facilidad con la que se rozan las copas de los árboles con los cables de alta tensión.
Mitología urbana. Fantasía de relojes en perpetuo y ominoso vaivén de agujas.
Manchas de humedad en paredes borrosas y un trueno que parte el instante y un perro que olvida ladridos en el aire.

Pampas inacabables más allá del cemento y un océano violento y marrón que besa el río.
Todo esto es Buenos Aires en esta otra (nueva) vuelta.

Tenía ganas de llegar a casa.

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